Con el inicio de las clases, reaparece la preocupación de los padres sobre la alimentación de sus hijos durante el período escolar. Muchos chicos pasan casi todo el día en el colegio y esto implica realizar más de dos comidas allí. Otros, si bien van menos tiempo, cuentan con horarios complicados para desayunar, almorzar o bien merendar contemplando las actividades  extracurriculares (inglés, natación, football, guitarra, etc.).

¿Qué debemos tener en cuenta?

El desayuno

Si durante la etapa preescolar no lograron incorporar el desayuno, costará un poco más adquirir el hábito en este momento pero vale la pena el esfuerzo. El desayuno es una de las comidas más importantes del día, teniendo en cuenta que el cuerpo no recibe alimentos desde la noche anterior y nos levantamos para ponerlo en movimiento. Está demostrado que puede haber una baja en el rendimiento escolar del niño si éste no desayuna. Los chicos ponen como excusa el tener que levantarse muy temprano y no contar con tiempo suficiente para realizarlo. Hay motivos suficientes para insistir en la importancia de esta comida, para eso es necesario cambios paulatinos familiares en lo que respecta a horarios y hábitos ya que si los padres no estamos convencidos de que todos necesitamos desayunar y empezamos con el ejemplo, será muy difícil.

Recreos

No han sido creados para que en todos haya que comer, ya que su finalidad es otra y esto hay que explicárselos a los chicos. Es común observar que los niños los pasan haciendo largas colas en el kiosco para comprar snacks, gaseosas y golosinas sin haber demasiado tiempo para el juego y la comunicación con sus pares. Los que no han desayunado en sus casas, tendrán hambre en el primer recreo y lamentablemente la mayoría elige gaseosas o jugos azucarados en vez de leche o yogurt, y papas fritas, facturas o alfajores en vez de panes o cereales (alimentos que podrían consumir en su casas antes de salir y que a su vez, no son siempre ofrecidos en todos los kioscos escolares).

Viandas

Es recomendable armarlas habiendo hecho un menú semanal o quincenal para no caer siempre en las mismas opciones que traen aparejados protestas infantiles (“Otra vez lo mismo, má”) ni tampoco tener la desesperación diaria del “¿Qué les preparo para mañana?”. Con una buena planificación, anotando en un papel 10 opciones posibles a preparar, es decir para dos semanas escolares,  se agilizan los tiempos, se organizan las compras en base al menú y se logra una alimentación variada. Se sugiere que una vianda cuente con una porción de carne (vaca, pollo o pescado) siempre bien cocida o bien de huevo duro, en diferentes formas de preparación (Ej: milanesas al horno, carne o pollo al horno o a la cacerola con alguna salsita a base de verduras) pudiendo ya estar cortada para los más pequeños, acompañada con una guarnición de verduras, crudas o cocidas (evitando los fritos) de diversos colores. No olvidar condimentar las comidas con aceites vegetales. Dos veces por semana se puede incluir a las pastas, a los cereales (como arroz y polenta), a las legumbres (lentejas, porotos, garbanzos, soja, etc.), a las empanadas y/o a las tartas. Lo que se debe evitar es recurrir en forma muy seguida a los fiambres y a las salchichas ya que contienen grasas de mala calidad.

     

Para tomar, el agua es la bebida ideal. Y como postre, lo más conveniente son las frutas frescas, crudas o cocidas, en ensaladas, o bien enlatadas. No es conveniente que lleven postres lácteos por la posibilidad de que pierdan la cadena de frío.

     

Para prevenir intoxicaciones alimentarias

Se desaconseja incluir en las viandas: miel, mariscos, matambre, carnes no bien cocidas (especial atención a las carnes picadas), huevos crudos (ej: en Mousse  o en mayonesas caseras) y lácteos sin pasteurizar. También es importante prepararlas la noche anterior, enfriarlas rápidamente conservándolas en la heladera hasta enviarlas para el colegio en un recipiente térmico que lo mantenga frío hasta el momento de ser recalentadas y consumidas. Si a casa vuelven restos de comida, se sugiere desecharlos,  sin volver a incluirlos para el siguiente día.

Para los que comen en el comedor

Para los que comen en el comedor, se sugiere solicitar el menú mensual e ir corroborando que lo que esté planificado sea luego  brindado a los niños. Lo ideal es que incluyan un “salad bar”  que ofrezca diferentes ensaladas, además del menú diario y que este servicio de comida esté supervisado por un Lic. en Nutrición. Si por diferentes razones, la comida ofrecida en el comedor no cumple con las expectativas de la familia y no hay posibilidades de cambio, la cena en casa  se vuelve muy importante para poder compensar  y reforzar lo brindado durante el almuerzo.

 

Para los que comen en casa

Para los que  tienen la posibilidad de almorzar en sus casas, es recomendable que cuenten con un tiempo suficiente para poder comer tranquilos disfrutando del diálogo y encuentro con otros, sin tener la televisión prendida. Las comidas en el hogar son muy importantes para el niño ya que le proporcionan la seguridad de que alguien se ocupa de su alimentación y la posibilidad de aprender a comportarse en la mesa de acuerdo a lo socialmente aceptado, imitando el ejemplo de sus mayores, asimilando los hábitos y las costumbres de su familia.

Para todos

    • Lavarse las manos siempre antes de comer y después de ir al baño. Esto puede hacerse desde la etapa preescolar donde los chicos son permeables a cumplir rituales y disfrutan del contacto con el agua.
    • Cepillarse los dientes. Es fundamental enseñarles  a remover la placa bacteriana de las superficies dentales después de cada comida. El consumir caramelos, chupetines, chicles como también jugos y gaseosas azucaradas favorece la aparición de caries dentales.
    • Intentar tener horarios regulares  para realizar las  cuatro comidas (desayuno, almuerzo, merienda y cena) contemplando que los niños deben dormir más de ocho horas seguidas.
    • Combinar colores y variar las texturas de los alimentos que se ofrecen para hacer más atractiva la comida, en especial cuando se trata de incorporar verduras.
    • Cocinar con muy poca sal.
    • Disfrutar del momento de las comidas reunidos en familia

      Lic. Mariana Yornet
      Lic. en Nutrición
      MN3221
      marianayornet@yahoo.com.ar